Julia Klug, una mujer de 65 años, usa su creatividad para protestar contra los padres pederastas, el PRI y Donald Trump

Por: Samuel Ortiz

Ciudad de México.- Máscaras de cerdo, una lupa gigante hecha con un tambor de costura, excremento de plástico y cientos de disfraces forman parte del acervo de Julia Klug, una mujer activista que ingenia y confecciona sus atuendos para manifestaciones variopintas desde hace más de dos décadas, motivada por su desgarradora historia.

A sus 65 años, esta mujer de firmes músculos y pelo cano corto, que ejecuta auténticas acciones artísticas por motu proprio en las protestas que considera “justas”, se declara “una ciudadana comprometida con la justicia y las luchas sociales (…) que hace muchas cosas porque se haga conciencia”.

Con sus provocativos atuendos, como uno al que llama “el de la monja puta”, con el que denuncia a sacerdotes pederastas, Julia convierte cualquier manifestación, por más desangelada que sea, en punto de atracción para medios de comunicación.

Hace poco hizo una lupa gigante y se vistió como detective privado en alusión a las acusaciones de espionaje gubernamental de periodistas.

“Hago todo tipo de imágenes con mi persona para llamar la atención de la gente”, dice en “el museo” de su casa, como llama al salón donde tiene todo lo que ha usado en 22 años de activismo, incluyendo decenas de kilos de mantas con una infinita gama de leyendas.

En ese amplio salón, Julia guarda colgado el disfraz de tigre que confeccionó para participar en una marcha contra el otrora hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las últimas campañas presidenciales, en 2018.

La indumentaria se le ocurrió cuando escuchó decir al entonces candidato y hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que si había fraude en los comicios alguien tendría “que agarrar al tigre”.

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