Eficiencia ambiental: Pandemias, un reto para el medio ambiente

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Por Itzel de Alba

La pandemia por Covid-19 llegó para cambiar al mundo, para modificar las rutinas diarias de trabajo, de entretenimiento, de higiene, pero también se alteraron los trabajos de gobierno, sociedad civil e iniciativa privada en torno a temas fundamentales como el cambio climático, las ciudades, el desarrollo sostenible y muchos más. Además, el Covid-19 nos trajo no solo problemas de salud, sino que ambientales también, como el aumento y mal manejo de los residuos sanitarios.

En un principio, la cuarentena -medida que tomaron la mayoría de países para evitar contagios masivos- provocó un “respiro” al planeta, pues en algunos lugares se registraron bajos números en las emisiones de gases de efecto invernadero y más aire limpio. En otros lados, veíamos imágenes en los que la flora y fauna “regresaba” y disfrutaba de sus hábitats sin humanos. Pero pronto este panorama volvió a cambiar.

El uso de guantes y mascarillas quirúrgicas, o mejor conocidas cómo cubre bocas, llegaron en cantidades mayúsculas e invadieron hospitales, hogares, fábricas, etcétera. Y más allá de la discusión sobre si son útiles o si son eficientes para evitar el contagio, la distribución y adquisición que cada país hizo (y sigue haciendo), fueron en aumento; sin embargo, no toda la población es consciente de su uso y mucho menos de la mejor manera para desecharlo.

Imaginar lo que generamos

Para dimensionar esto, tomemos en cuenta que en un mes China exportó más de 4 millones de cubrebocas, estos tardan hasta 400 años en degradarse y no existe ninguna posibilidad de que sean recicladas. Por otra parte, si una persona usa correctamente cubrebocas desechables de los más sencillos, tendría que estarlos cambiando cada 3 o 5 horas al día, durante 7 días esto representa aproximadamente 34 cubrebocas por persona.

Si estas mascarillas pesan entre 30 y 150 gramos podríamos estar tirando entre 1 y 5 kilos de desechos sanitarios, que se suman a los 1.2 kilos que tiramos normalmente en promedio en México. ¿Se dan cuenta? Estamos generando casi el doble de desechos de lo que antes de la pandemia producíamos.

Cabe mencionar que en estos cálculos rápidos no tomamos en cuenta que mucha gente, al menos en México, no usa cubrebocas desechables o simplemente uno mismo lo usa más tiempo del debido. Y que también está pandemia trajo la oportunidad de crear y usar cubrebocas de tela para no estar consumiendo tanto desechable.

Ahora, cuántos de nosotros al usar cubrebocas desechables sabíamos que se tenían que manejar como residuos sanitarios, creo que no muchos. Pues muchos de estos insumos han terminado en otros lados que no son los rellenos sanitarios. Por ejemplo, ya han habido numerosos reportes en varios lugares del mundo en los que ven cubrebocas y guantes quirúrgicos “nadando” en el mar.

Así que, ahora a los desechos encontrados en el mar se están sumando los millones de insumos médicos desechables que la pandemia por Covid19 nos obligó a usar.

¿Qué podemos hacer?

Pero, ¿qué hacemos más allá de quejarnos y lamentarnos por todos estos residuos? Fácil, seamos conscientes del uso de cubrebocas desechables, de guantes quirúrgicos y aprendamos a desecharlos no solo para evitar más contagios, sino para cuidar a los trabajadores de limpia y sobre todo a nuestro planeta. Para atender la parte del consumo, ya hay muchas opciones como cubrebocas de tela que pueden reusarse al ser correctamente lavados. O incluso hay tutoriales para que podamos crear los propios y evitar consumir de más.

De acuerdo con la Secretaria de Medio Ambiente y la de Salud de la Ciudad de México estos son los pasos correctos a seguir para desechar este tipo de residuos:

  • Designar una bolsa que sea únicamente para depositar desechos sanitarios y marcar con un plumón permanente la leyenda “residuos sanitarios”.
  • Colocar en esa bolsa solamente: guantes, caretas y cubrebocas usados, así como pañuelos desechables, chicles, cepillos dentales, cigarros, envases de medicamentos, jeringas, apósitos y gasas.
  • Antes de cerrar la bolsa rocíar por dentro y por fuera con una solución de agua clorada hecha con 10 ml de cloro y 1 litro de agua.
  • Cerrar la bolsa y depositarla dentro de un contenedor cerrado durante 72 horas, antes de entregarla al recolector de basura.
  • Antes de entregarla al personal de limpia rocíar nuevamente la bolsa con la solución clorada.
  • Al momento de entregar la basura, es necesario notificar el tipo de residuos que son para que no se abra la bolsa
  • Evitar el contacto con el personal encargado.

Si seguimos estos consejos podríamos seguir cuidándonos de contagiarnos de Covid19 y además estaríamos cuidando a nuestro planeta, tema que nos debiera ser primordial.

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Itzel de Alba, Maestra en Política y Gestión Energética y medioambiental

Las opiniones aquí plasmadas son responsabilidad de quien las escribe, no necesariamente reflejan la ideología del medio. 

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